La capital de la isla, Puerto del Rosario (anteriormente conocida como Puerto Cabras), se encuentra en la zona norte y es un municipio que abarca tanto la costa este como la costa oeste. Destaca su núcleo urbano que cuenta con una extensa oferta comercial que abarca numerosas tiendas y comercios, además de algunos centros comerciales como el centro comercial Las Rotondas. Su encanto reside en sus pequeños pueblos, en sus valles y en sus entornos naturales. Cuenta con una excelentes playas (Playa Chica).Los núcleos más importantes son: – Tetir – Casillas del Ángel – Playa Blanca – Los Molinos – Llanos de La Concepción – Los Estancos – Puerto Lajas – Tefía (observatorio astronómico) – El Matorral (Aeropuerto). Cerca de la Iglesia del Rosario donde se venera la patrona de la ciudad, se puede visitar el Museo Miguel de Unamuno, gran escritor y pensador de Bilbao que ha vivido y amado la isla.


TETIR

Tetir, en la zona central, es un pueblo pequeño y tranquilo, de atmósfera rural que ofrece una estampa única en la isla. De Tetir destacan:
Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, el principal templo católico del pueblo
Mercado Artesanal de la Vega de Tetir donde encontrarás diferentes productos hechos a mano
Ermita de San Andrés – Ecomuseo La Alcogida – Molina de Tefía


LLANOS DE LA CONCEPCIÓN

Entre unas extensas llanuras, aparece esta población en la que quedan algunos molinos y en una amplia plaza se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Concepción. A pocos kilómetros está situado Aguas Verdes, un lugar para amantes de los espacios naturales vírgenes.


LOS MOLINOS

La Playa de Los Molinos, se localiza en la costa oeste de Fuerteventura. Es una pequeña ensenada, resguardada por altos escarpes basálticos de más de 20 metros de altura. Cuando baja la marea la naturaleza nos enseña su tesoro: una espectacular playa de arena fina. Lo más curioso de este enclave sucede, entre los meses de septiembre y octubre, cuando se producen las super mareas, conocidas en Canarias como Las Mareas del Pino. Durante las horas de bajamar la línea de costa se retira lo suficiente como para dejar al descubierto, unas espectaculares cuevas a las que se puede acceder caminando. Las cuevas vuelven a cubrirse con la pleamar.