La Oliva, antigua capital de la isla entre 1836 y 1860, ocupa el norte de Fuerteventura. En La Oliva encontrarás magníficas muestras de arquitectura civil, religiosa y militar de Fuerteventura, monumentos naturales, y un pedazo de historia en cada uno de sus rincones. Entre los edificios señoriales el ejemplo más sobresaliente de arquitectura colonial canaria es la Casa de Los Coroneles, un austero palacio-fortaleza del siglo XVIII, la Iglesia Parroquial erigida en honor de la Virgen de la Candelaria y la Casa de la Cilla, un Museo del Grano en el que se muestra la historia agrícola tradicional. Otro lugar recomendable es el Centro de Arte Canario Casa Mané. Las localidades más importantes de este municipio son: – Corralejo – Lajares – El Cotillo – Tindaya – Parque Holandés – El Jablito – La Caldereta – Isla de Lobos.


CORRALEJO

Corralejo es un antiguo barrio de pescadores, es una de las ciudades más importantes de Fuerteventura en varios aspectos. La costa de Corralejo cuenta con interminables playas de arena blanca y aguas cristalinas. Junto a Corralejo se encuentra el Parque Natural de las Dunas de Corralejo, un impresionante espacio formado por más de 2.600 hectáreas de arena que se extiende en forma de dunas para conformar un espectacular paisaje desértico que contrasta con el color azul turquesa de las aguas que bañan la costa de Fuerteventura. Esta bonita ciudad es uno de los centros turísticos más importantes de Fuerteventura, además de ser una de las zonas más animadas, donde encontrarás muchas opciones de alojamiento, de restauración, de ocio y para ir de compras. La ciudad tiene un ambiente juvenil y ofrece muchas actividades interesantes para todos los gustos. Lugar de interés: – Grandes Playas – Corralejo Viejo – Playa de la Galeta – Acua Water Park – El Bajo Negro – Playa del Médano – Playa del Pozo – Playa Alzada – Muelle Chico – Playa del Burro – Parque Natural Dunas de Corralejo.


LAJARES

Esta pequeña aldea es conocida por su artesanía y tradiciones. Se encuentra la bonita ermita de San Antonio de Padua, el barrio de Arriba donde se pueden visitar dos molinos de viento muy bien conservados. Para disfrutar de la Fuerteventura tradicional, de costumbres populares y gastronomía local, no hay más que dirigirse a sus pueblos de pequeñas casas de color blanco y piedra volcánica. Desde Lajares, se puede llegar gracias a caminos bien señalizados, al volcán que entre todos es el mejor conservados: Calderón Hondo. A 278 metros de altitud, las vistas que ofrece el volcán son simplemente espectaculares.


EL COTILLO

El Cotillo, es un pueblo blanco de pescadores y artesanos que alberga el Castillo de Rico Roque o fortaleza del Tostón, que servía para defender la costa de los ataques corsarios. En sus espectaculares playas se puede practicar deportes como el buceo, surf, windsurf. En el pueblo hay restaurantes y chiringuitos al aire libre donde puedes disfrutar de la preciosa puesta del sol. Hacia el sur aparecen una serie de playas increíbles como: Castillo y Faro del Tostón – El Caletón – Los Charcos – Piedra Playa – El Algibe de la Cueva – El Águila – Esquinzo – Tebeto – Playa de la Concha – Los Lagos – Jarubio.


TINDAYA

En este tranquilo lugar a las faldas de la montaña hay que visitar la ermita de Nuestra Señora de la Caridad, un pequeño tesoro de blanca fachada, que ha sido declarado Bien de Interés Cultural. Un camino árido y pedregoso conduce hasta los pies de la montaña de Tindaya, que significa en guanche “Montaña Grande”. Un lugar mágico y lleno de energía donde los aborígenes hicieron de su cima un templo al aire libre. En sus lomas se han encontrado grabados podomorfos, unos enigmáticos dibujos tallados directamente en la piedra. Entre los siglos XV y XVIII tuvo lugar en toda Europa una “caza de brujas”, y Tindaya pasó a formar parte del imaginario popular como el lugar donde se ocultaban las brujas de Fuerteventura, dando lugar a la proliferación de todo tipo de cuentos y leyendas. De hecho, a los pies de la montaña hay una cavidad conocida como el Bailadero de las Brujas, un lugar donde, según la leyenda, se llevaban a cabo todo tipo de rituales de brujería. En los alrededores de Tindaya se encuentra el Paisaje Protegido de Vallebrón y el Monumento a Unamuno en Montaña Quemada.


ISLA DE LOBOS

La Isla de Lobos tiene una superficie de 6 kilómetros² enmarcados por casi 14 kilómetros de costa formada por escarpados acantilados que se pueden contemplar desde Corralejo. Se cree que la isla fue habitada desde tiempos romanos y, posteriormente, tras la ocupación de las Islas Canarias, sería utilizada para cazar lobos de mar y como refugio de piratas. En 1860 comenzaría la construcción del Faro de Punta Martiño. La Isla de Lobos ofrece a sus visitantes un entorno natural virgen, un espacio salvaje para adentrarnos en una versión más antigua y pura de las Islas Canarias. Es el paraíso para los amantes del
senderismo y la naturaleza y fue declarada Espacio Natural Protegido y forma parte de la Reserva de la Biosfera de Fuerteventura.

-Camino del Faro: un sendero circular para recorrer la isla que permite conocer los mejores rincones.
-Faro de Punta Martiño: Allí se instalaría el entrañable Antonio Hernández, más conocido como Antoñito el farero.
-El Puertito: está formado por extensos brazos de piedra volcánica sobre los que bailan las cristalinas aguas del Atlántico para formar tranquilas lagunas de color turquesa.
-Horno de cal y antiguas salinas: Aún se conservan los restos de los hornos que se utilizaron para fabricar la cal necesaria para forrar las casas que se construyeron, mientras que las antiguas salinas se dedicaron a extraer la sal que serviría para la conservación del pescado. La isla cuenta con un pequeño restaurante en el que la familia de Antoñito el Farero ofrece los deliciosos platos típicos de Canarias. La Isla de Lobos está perfectamente conectada con Fuerteventura a través del puerto de Corralejo y podéis llegar en ferry, en catamarán y en watertaxi.